Hemorragias antes, durante el embarazo y después del parto.
Las causas son múltiples, y todas ellas deben ser reconocidas por un especialista cuanto antes mejor. Por ello, avisaremos inmediatamente al médico, aunque mientras tanto podamos ir haciendo algunas cosas.
Tratamiento
Guardar cama y reposo absoluto. Compresa de Fritz (puesto un paño, cruzamiento de una pierna sobre otra)
Muy grave tiene que ser la cosa para que, y tardando el médico, se atreva alguna persona no competente a hacer un taponamiento intravaginal con gasa.
Se darán líquidos y alimentos sin temor y se quitará la almohada.
Si es durante el embarazo o después del parto, sobre todo después, es de cuidado; en el segundo caso se puede pellizcar suavemente la piel del vientre, con objeto de que la matriz se contraiga. En estos casos está muy bien indicada también la mencionada compresa de Fritz. Si la hemorragia continúa, la sangre aparece por su parte superior, sirviendo al mismo tiempo de tapón y guía.
Las hemorragias por aborto de uno a tres meses a veces asustan mucho; pero generalmente no pasa nada.
Si la hemorragia no cesa, se puede poner un peso sobre el vientre—tal como un saquito de arena—, al objeto de que por su peso comprima e impida que la matriz se llene de sangre con la hemorragia consiguiente.
Como ya hemos indicado otras veces, si la paciente se marea, habrá que poner unos tacos o ladrillos debajo de las patas correspondientes a los pies de la cama, a fin de que la cabeza esté más baja que el resto del cuerpo. El médico decidirá de la conveniencia de un tratamiento en el domicilio de la paciente o de su traslado a una clínica.
La transfusión de sangre puede ser necesaria e incluso imperativa.



















